19 de junio de 2007

En caso de violencia y una lección de amor

(Entrevista con el escritor Rito Ramón Aroche)





Por

Dolores Labarcena








Penetrar el silencio, justo para asistir al delicioso enjambre de interrogantes que juegan en ese espacio cósmico,a veces hipnótico, con versos herméticos y fragmentados, es penetrar la poética de Rito. Así se me descubre este escritor cubano,tipo periférico. Y decir periferia es decir lugar casi despoblado, sitio de paso, dimensión donde se desconfía y a la vez se acoge. Extraños somos nosotros, aquellos que intentamos superarla mientras él nos acecha anunciándonos inconscientemente los limites, ” si no sabes no te metas” dice un viejo cartel apoyado en un muro de la vasta ciudad. Lo curioso de esta analogía es que ambos, el cartel , al igual que la poesía de Rito, tienen varias lecturas. Sus textos (léase "Material Entrañable", 1996 o "Puerta Siguiente", 1993 ) gravitan en lo caótico dándole orden a imágenes inusuales (para el disfrute del lector) perfectamente verificables.


Rito Ramón Aroche. La Habana 1961.Tiene publicado los libros de poesía: Material Entrañable, 1996; Puerta Siguiente, 1993; Cuasi I, 1998 y Cuasi II, 2005; Del río que durando se destruye, 2005 y El libro de los colegios reales, 2005. Con su libro "Las fundaciones", obtuvo en el pasado año el Premio Nacional de Poesía de la Revista Gaceta de Cuba. Recientemente presentó su libro “Andamios”.









D.L. Existe una categoría de escritores que por su estilo poco común, algunos críticos denominan “raros”. ¿Lo crees un halago o el modo menos ingenioso para nombrar lo experimental?



R.R. Algo que desconocía. Pensaba que la primera vez que tal categoría, si es que así puede llamársele, hacía su aparición en literatura fue cuando Rubén Darío inspirado quizás en Los poetas malditos (1884) de Verlaine, publica (mira tú qué coincidencia) Los Raros (1896) para distinguirlos de aquellos otros escritores desconocidos o poco difundidos en nuestra lengua. Lo experimental supongo yo que ya aparezca nombrado. Experimental. Salvando las distancias, no he sabido nunca que a las experiencias literarias de Gertrude Stein, James Joyce, y demás y de más y demás, le hayan puesto el mote así, ramplón, de experimental. No creo que un crítico, por ejemplo, como Enrique Saínz trate de manejarse con el término. Él habla de creatividad. Se me dirá el mismo perro pero con diferente collar. Pero he ahí que si tratar la literatura con creatividad es ser experimental...



D.L. Retomando el sentido de lo creativo… para bien o para mal, la obra de todo escritor sufre diversas metamorfosis. Para Rito ¿Cuándo llega la madurez poética?



R.R. Pregunta para entendidos. La respuesta podría ser: ¿Quién lo sabe? ¿Cuándo le llegó a Homero, a Lucano, a Dante? Rimbaud a los diecisiete terminó. Es decir que comenzó y terminó casi a la misma vez. O lo que es decir, prácticamente a la edad que muchos comienzan. Para unos la madurez intelectual se dice que comienza a los cuarenta y dos años. Martí muere justo a esa edad. Un amigo mío sobre estos temas dice: Lo único que hubiera yo querido es que Martí hubiera vividos diez años más. Mucho de nuestros poetas del XIX no llegaron a los treinta. Pero cuánto sería el promedio de edad para el habitante de un siglo XIX cubano. Abriendo el diapasón te digo que he podido saber que Tiziano logró sus mejores a la edad de noventa años. Ahora bien, qué importancia podría tener todo esto si al fin y al cabo no llegamos a ella perfectamente preparados.



D.L. Atesoras una amplia colección de libros. Me hablas un poco de esa biblioteca?



R.R. Mucho esfuerzo. Esfuerzo de todo tipo en un lugar donde conseguirse un libro, el libro justo que necesitas en el momento en que lo necesitas... justo, puede ser... bueno, un valladar. Pero por tu forma de preguntar casi me señalas como el autor de la biblioteca de Babel, el creador de la biblioteca de Alejandría o qué se yo. Bibliotecas he conocido tanto o más potables que la que actualmente podría atesorar yo. Siempre he invertido en libros. Recuerdo que cuando niño yo siempre andaba con personas mayores. Siempre escuchaba sus conversaciones hasta que llegó el momento, no sé cómo, que me fui viendo con personas del barrio que siempre estaban hablando de libros que se habían leído, capaces de recordar fechas, citas, datos, nombres de personajes, de actores y directores de cine, récords deportivos y sus hacedores. Y me decía: cómo es que si yo vi también la película, o vi tal competencia, por ejemplo, no recuerde nada. Le pedía los libros prestados. Nada. Quién le iba a prestar algo a alguien que se pasaba el tiempo mataperreando. Tuve que salir yo mismo a buscármelos. Usaba el dinero que me daba mi padre de manutención, diez pesos mensuales, para comprarlos. Metido casi siempre en más de un dilema. O te comprabas el libro o te comías una pizza. Y casi siempre no era un libro lo que me hacía falta sino tres o cuatro. ¿Y con el tiempo qué tú crees? Eran ellos los que venían a pedirme libros a mí. Los libros son mi pasión y no solo el hecho de conseguírmelos, sino el de buscar el tiempo para podérmelos leer todos. No tengo la biblioteca que muchos imaginan ni los libros que siempre he ambicionado. Mi suerte no ha llegado a tanto. ¿Pero no dijo alguien que las maravillas vendrán algo lentas? Entonces puedo decir que tengo esperanzas.


D.L. Tu obra es un extenso Diálogo. ¿Qué relación guarda con el Rito de todos los días?

R.R. ¿Diálogo? Bueno, si tú lo dices... Aunque si supieras que no me creo el único. Supongo que la de mucha gente, incluyendo la tuya misma, sea también un extenso diálogo. Diálogo extenso no por la cantidad sino por la cualidad expresada en un sin número de interrogantes que esa obra le podría estar haciendo a los lectores.
Que ¿qué relación guarda con el Rito de todos los días? ¿Y si te dijera que lo desconozco? Escribo solamente cuando puedo, y publico cuando puedo igual. Apartándonos de algún que otro tema que no creo sea de interés revelar aquí, te digo que, leer y escribir es uno de los poquísimos asuntos en mi vida o, de-mi-vida, que tal vez me haya tratado de tomar verdaderamente en serio. O si tú quieres, con responsabilidad. Leer mucho más que escribir. Pero como que tampoco tengo mucha confianza en la eternidad absolutamente de nada, entonces también te puedo de decir que escribir me sirve un poco para divertirme con aquellos otros que, como yo, en algún momento han creído tomarse las cosas verdaderamente en serio. O si tú quieres, con responsabilidad.




D.L. Sobre los premios literarios ¿alguna opinión?



R.R. Me preguntas como si yo tuviera un largísimo curriculum vitae en este particular. No creo haber alcanzado cinco en toda mi vida. Ahora bien ¿sobre los premios literarios? Valga, para los que les interese la temática, esta creo que muy cervantina objeción: Fe y barajar.




D.L. Para definir un estado de ánimo. Dime, la poesía de ahora mismo en Cuba?



R.R. Por mi trabajo, no por mis gustos y diferencias, puedo decirte que me veo obligado a leer una gran cantidad de cuadernos de poesía, prácticamente de todo tipo, durante todo el año. Hay, hija, mucho mar, casi como una maldición, rodeándonos por todas partes, mucha agua, muchos náufragos, muchos ahogados, muchos equilibristas, y muchos equilibrios, y mucho de Dios y muchos dioses, mucho país / isla. Muchos suicidas. Y todo eso son los poetas quienes se encargan de decírtelo directamente con sus versos, cuando habría de ser uno como lector quien debería descubrirlo o, cuando menos, darse cuenta. Y esto a casi todo lo largo y ancho del país. No te imaginas. Se ha convertido todo ese amasijo en una especie de leimotiv que ya va siendo verdaderamente provinciano. Por supuesto, y es una suerte, que no van siendo estos quienes marcan el paso con la calidad.



D.L. ¿Es Rito el personaje con gafas?



R.R. Tal vez aquello proveniente de un pintor amigo mío llamado René Francisco y que nunca me dice Rito sino Ritual.
Poco le importa que yo haya nacido un veintidós de mayo, el día de Santa Rita. Para él Rito es símbolo o sinónimo de Ritual. Y no hay quien lo haga salirse de ese atolladero. Con gafas, chini, o sin ellas. ¿No dicen que había alguien que se rascaba? Extremadamente útiles cuando tienes que estar en un lugar donde pulula gente a la que no tienes ningún interés en ver.




D.L. ¿Por qué “El palenque”?



R.R. No coment.



D.L. ¿Texto o poema?



R.R. Alguna vez escribí:

«Un texto es un ensayo que escapa de la esfera.»

Quizás texto si es que buscas correr un tanto las fronteras, promoverlas un poco.

Promover el poema hasta los límites del texto, quizás...

Hasta los límites de lo que podríamos considerar la esfera. Un asunto de perfección, de un trazo solo. Nada que añadir, que suprimir nada. Ensayo, texto, poema. En fin, tal como yo lo entiendo, una especie de lento acercamiento hacia algún lugar muy poco conocido. Pero no por ello menos interesante.


D.L. Ves el performance como filosofía de vida o como arte abarcador?




R.R. El performance es un medio más. Una vía. Se puede ver como tú quieras. Depende. Leo todo cuanto puedo sobre el performance. He conocido a quienes lo denigran. Y he visto que no tienen un mismo concepto sobre el performance un artista de la plástica que un poeta, un músico que un director de teatro. No hago performance. No creo haberlo hecho en mi vida. Tampoco te puedo asegurar que no lo haga mañana. En Chicago pude asistir a la inauguración de una sección de performance. Veinticuatro horas. Algunos vi extremadamente interesantes. Casi te puedo decir que me marcaron. Y hasta me pasó algo: llegamos el poeta Leonardo Guevara y yo vestidos con nuestras mejores galas. Bajándonos del taxi sin apenas dar los primeros pasos alguien se percató de nuestra presencia y al vernos tan pulcros, no sabemos por qué, ya que no éramos los únicos allí presentes vestidos con sus mejores, llegó a pensar que veníamos a presentar algo y trató de conducirnos para acreditarnos. En Cuba un amigo mío pintor ha sido responsable de dos eventos de este tipo, se llama René Francisco, del cual ya creo haberte dicho algo. Y está ya el nombre emblemático de Tania Bruguera. A principio de los años 90 uno de los nuestros, C. A. Aguilera conjuntamente con el llamado grupo Diáspora(s) llegó / llegaron a materializar algunos cuando eso aquí no era nada. Actualmente existe un grupo que desde hace un tiempo ya se puede decir que viven un eterno performance. Su nombre: Zona franca. Del Instituto Superior de Arte (ISA) han salido cosas. ¿No te haz fijado que no existe en Cuba festivales de performance? Creo que en Cienfuegos llegó haber alguna que otra edición. Por mi parte, te digo que tengo un concepto muy ceñido, tal vez muy estricto, rígido quizás, sobre lo que debe ser. Al menos cómo me gustaría a mí encarnarlo. De ahí mi dificultad para podértelo explicar.

D.L. ¿Algo más?



R.R. Sí, cómo no. El hecho de poderte dar las gracias por tu paciencia.