16 de junio de 2007

Leonardo Guevara















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Eutanasia

El perro ha envejecido, da muestra de cansancio y obesidad. Ya no ladra. Sólo enseña dolor en cada aullido por el cáncer que le come. Yo debo aullar en la misma hora que lo hace el perro, debo de disfrazar mi dolor en el suyo, hacerme su cómplice y no mostrar mi dolor.
El dueño decide matarlo. Su esposa ha llorado todo el día, se ha puesto su vestido mas sexy, sus teticas apretadas. El cava una tumba, ella toca al perro ya sin vida sentada sobre la hierba, sus ojos rojos por las lágrimas secas nos dicen que ha amado mas a ese perro que a su esposo. Ella se inclina para besarle el hocico. Nunca he visto a una mujer mas bella.

Yo en la noche cruzaré la cerca, le pondré flores en la tumba.