6 de noviembre de 2007

Entrevista a Antón Arrufat

Octubre, 26, 2007

Programa Radial “La Noche se Mueve”
Miami, 1210 AM, de 9 a 10 p.m. Lunes - Viernes

Con Edmundo García.








Antón Arrufat Marat nació en Santiago de Cuba, el 14 de agosto de 1935.  Es graduado de Filología en la Universidad de La Habana. Destacado dramaturgo, poeta, narrador y ensayista. Autor de una cuantiosa obra. Estudia la primera enseñanza en su ciudad natal y en 1947 se traslada con su familia a La Habana. Residió en Estados Unidos y en Europa.Escribió sus seis primeras obras entre 1957 y 1964. Su ya clásica El caso se investiga (estreno en 1957) se convirtió en un hito, al unir por primera vez en la escena nacional la herencia vanguardista europea con el vernáculo. Por su polémica pieza Los siete contra Tebas (1968) le fue conferido el Premio de Teatro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). En 1962 aparece En claro, su primer libro de poemas.
Recibió Mención de Teatro por El vivo al pollo y de Poesía por Repaso final en el Premio Casa de las Américas, además obtuvo el Premio de la Crítica Literaria por La caja está cerrada (1984), Lirios sobre fondos de espadas (1985) y La tierra permanente (1987).
En 1968 sufrió la censura del gobierno cubano por su ya mencionada obra teatral Los Siete contra Tebas. Cuando se representó por primera vez, causó gran revuelo por el nivel de la crítica que contiene. Por esa razón pasó catorce años de castigo y marginación empaquetando libros en el sótano de una biblioteca en Marianao. En 1984, luego de ser exonerado, volvió a publicar.
Arrufat ha sido jurado en los concursos más importantes del país. Recibió la Medalla "Alejo Carpentier" en el año 2000 y ese mismo año le fue concedido el Premio Nacional de Literatura, por su obra total. Su teatro ha sido traducido al inglés, francés y polaco, y estrenado en México, Estados Unidos de América, Venezuela, Puerto Rico y Polonia.
Los siete contra Tebas, se estrenó en La Habana el Sábado, 20 de Octubre de 2007… treinta y nueve años esperó para poder ser llevada a las tablas. El estreno corrió a cargo de la compañía Mefisto Teatro y del Conjunto de Danza de Santiago Alfonso, bajo la dirección de Alberto Sarraín. La puesta en escena constituye un momento memorable en la historia contemporánea del teatro cubano.




Simbología
EG. Edmundo García
AA. Antón Arrufat



EG. Amigos muy buenas noches hoy será probablemente uno de los programas más emotivos que yo haga para Ustedes… no se si podré ser el entrevistador que Ustedes esperan… tengo en la línea telefónica, desde La Habana, Cuba a uno de los hombres que más he querido y respetado a lo largo de mi vida, por su grandeza intelectual y por su grandeza humana; sin lugar a dudas uno de los pensadores y creadores más sólidos del Siglo XX cubano y de este que vamos andando, un hombre con posiciones fuertes y propias, un poeta y narrador, un dramaturgo, un novelista, un hombre con un intelecto y una cultura increíbles, un hombre con una rapidez y una vivacidad tremenda, pero además, él es una de las dos personas que en esta vida, cuando yo era muy joven, me enseñó a pensar y eso es algo que me ha acompañado siempre. Ha vuelto a estar de moda. Cada cierto tiempo él se pone de moda, por las algazaras o por los silencios que conforman su entorno: el importantísimo intelectual cubano Antón Arrufat, desde La Habana, Cuba… buenas noches y muchas gracias Antón.

AA. Buenas noches, Edmundo, sé que en Miami llueve y aquí también está lloviendo…

EG. ¿Y eso quiere decir algo?

AA. Sí, que tenemos al menos una condición de igualdad, la lluvia se nos parece…

EG. Mire, Usted sabe que en esta latitud donde yo vivo tengo que poner comerciales para vivir… ¿Usted me deja cumplir los compromisos comerciales antes de empezar esta entrevista?

AA. Sí, como no.

EG. Bueno, muchas gracias y Ustedes amigos, no olviden que estamos en una noche extraordinaria, Antón Arrufat, uno de los más grandes intelectuales, narrador, polemista, uno de los hombres más brillantes del pensamiento intelectual cubano… en vivo desde La Habana, Cuba.

(Comerciales)

EG. De regreso con Antón Arrufat desde La Habana, Cuba, autor de “Los Siete Contra Tebas”, obra que junto al libro de poesía “Fuera de Juego” de Heberto Padilla - que murió aquí en los Estados Unidos – forman parte de la catarsis más fuerte que se produjo en la cultura cubana y que llevó a procesos tristes, llevó censura, llevó silencio… que después se convirtió en el llamado decenio o quinquenio gris de la cultura cubana. Hace algunos meses esto fue tema de discusión de la intelectualidad cubana, participaron muchos intelectuales y artistas, incluso desde otras latitudes. Hace cuarenta años Antón Arrufat obtiene el premio de la UNEAC (Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba) con la obra “Los Siete Contra Tebas” y durante todo este tiempo esa pieza formó parte de una sombra en la obra de Arrufat. Hace a penas unos días esa obra tuvo su estreno mundial en La Habana, en presencia y en vida de su autor, quien dijo en las palabras iniciales de la presentación que éste pudo haber sido un homenaje póstumo… ojalá que eso nunca suceda, ojalá Antón viva ciento cincuenta años y que todo esto sirva para recomponer nuestra historia cultural, para entender nuestros procesos y nuestras diferencias… Antón, ¿cómo define Usted el hecho de que “Los Siete Contra Tebas” haya subido a escena en Cuba?

AA. Bueno, es un poco difícil de definir Edmundo, porque el tiempo ha pasado y las circunstancias sociales que produjeron esa obra, que no es un reflejo directo porque yo no hago una escritura literaria que refleje directamente la realidad, sino que hay transformaciones, juegos, metáforas, pero de todas maneras tuvo una relación muy estrecha porque fue censurada, fue marginada y por eso yo pasé muchos años en una biblioteca, no leyendo libros, sino haciendo paquetes en el sótano… (Risas)… sí, no vayan a pensar que yo estaba allí sentado leyendo libros, yo estuve en el sótano de esa biblioteca cerca de catorce años…

EG. Castigado…

AA. Sí, pero en fin, eso pasó, las cosas fueron cambiando, se fueron transformando, las circunstancias sociales cambiaron hasta cierto punto, pero creo que ahora todos somos más sabios y podemos entender que una obra de teatro debe formar parte - cuando tiene alguna calidad - de la tradición de ese país, debe integrarlo y eso es lo que yo creo que ha pasado ahora con esta obra, que me ha producido grandes expectativas según las preguntas que me hace la gente, he visto diferentes generaciones en el teatro. El día del estreno hubo una asistencia de mil quinientas personas, lo cual es muy sorprendente para una obra teatral, al día siguiente fueron novecientas personas y ayer Jueves, cosa extraordinaria en el teatro cubano porque las funciones se hacen de Viernes a Domingo, con esta obra se hace el Jueves y también fueron cientos de personas y además esas cientos de personas son de diferentes generaciones, hay muchos jóvenes muy interesados y muy curiosos que preguntan ¿qué pasó? y gente de mi generación… el día del estreno mucha gente lloró y en fin ahora está ocurriendo…

EG. Y Usted ¿también lloró?

AA. Yo lloraba mucho en los ensayos pero durante el estreno me aguanté y no lloré pero tenía muchas ganas de llorar y además yo dije siempre, lo dije públicamente, lo dije aquí en los medios de comunicación, que yo quería que la gente llorara porque eso forma parte de la catarsis aristotélica, de la tradición griega que esta obra trata de re- actualizar dentro del teatro cubano y ese es también un acto de purificación, la gente se siente mejor… y como decía una actriz francesa que ya murió… así los ojos brillan más.

EG. Antón, déjeme decirle que yo formo parte de esos jóvenes que no vivieron esa época en que ocurrieron estas cosas, yo estaba naciendo. Y como uno más de esos jóvenes, déjeme preguntarle – bueno ya soy casi un medio tiempo – sobre todo para este público de aquí que no entiende, ¿qué pasó en aquella época?

AA. Bueno, ya tú explicaste que mi obra estaba unida a la de Heberto Padilla, poeta cubano, que además fue mi gran amigo y nada, se produjo algo que yo creo que la dirigencia política del país no entendió bien, no supo cómo aceptar o asimilar este fenómeno y organizó la represión que es la salida más rudimentaria para este tipo de cosas de la cultura y eso duró muchos años.

EG. Antón, durante el período de catorce años que Usted estuvo castigado haciendo cajas en una biblioteca, ¿en algún momento usted lamentó haber escrito “Los Siete Contra Tebas”? ¿Por qué esta gente lo premió?

AA. Bueno, yo no soy un hombre de resentimientos, yo soy un hombre que sabe que la situación de un escritor en cualquier sociedad no es cómoda, no hay artista ni escritor que no haya chocado en algún momento con la sociedad en la cual vive, que no haya tenido roses, dificultades, conflictos, eso lo sabía muy bien y siempre me decía la frase de Borges, el escritor argentino… nunca nos han tocado buenos tiempos en qué vivir…

EG. (Risas)… sí, sí, termine la idea, puede terminar la idea si quiere…

AA. Bueno, la risa tuya me interrumpió… me quedé oyendo tu risa y me dije si él se divierte, ¿por qué no me voy a divertir yo?

EG. (Risas)… Antón, sobre el debate que hubo entre los intelectuales cubanos hace poco y que vimos en la televisión, lo que sucedió alrededor de las entrevistas de Luis Pavón y Papito Serguera… ¿Esta discusión profunda entre los intelectuales cubanos y la dirección cultural del país influyó de alguna manera en que “Los Siete Contra Tebas” subiera a las tablas?

AA. Mira, hay algo a lo siempre se refería Lezama Lima, el azar concurrente. Algunas cosas coincidieron, por ejemplo, yo fui a Madrid en el mes de Noviembre del año pasado y allí tuve la oportunidad de hacer una amistad un poco más estrecha con Alberto Sarraín, director cubano, expatriado, que vivió mucho tiempo en Miami y que ahora vive en Madrid. Nos pusimos a hablar y él me dijo, yo creo que la cultura cubana tiene que hacerte una reparación y esa reparación debe ser poner a “Los Siete Contra Tebas”, es un acto de justicia, debe ponerse en el teatro y eso es algo que la cultura cubana te debe… yo voy a ir a La Habana a ponerla. Y así fue, él vino a principios de este año, desde Mayo está aquí, ha trabajado enormemente porque ésta es una obra muy difícil de decir, es una obra complicada verbalmente, es una obra que tiene una estructura simple pero verbalmente es compleja. No es una obra fácil en el sentido de que las cosas ocurran en el escenario sino que yo usé la misma técnica, el mismo estilo en el que se basa la obra, yo usé esa manera que tenían de que las cosas ocurrieran fuera y se narraran dentro, cosa que hizo que yo me fijara mucho y me adiestrara mucho para que eso pudiera ocurrir de esa manera y yo creo que Sarraín lo ha resuelto de una manera espléndida, la gente sigue muy bien toda la historia que es muy simple y disfruta mucho de las soluciones teatrales que él ha encontrado que son muy hermosas, además ha tenido un equipo único, ha tenido a Arrocha que es uno de los diseñadores más importantes que hay en este país, a Repilado que puso las luces y se hizo una escenografía espléndida…

EG. Antón, eso le iba a decir… según las fotografías que ví, me llamó poderosamente la atención el despliegue escenográfico, una producción espectacular…

AA. Si, es algo que aquí ya no se hacía…

EG. Fue lo que me pareció…

AA. La gente está muy asombrada, la gente joven dice que nunca había visto en La Habana una obra con esa grandeza, con esa majestuosidad y entonces eso también ha impresionado mucho, porque en ese sentido él renueva la puesta en escena nacional, ha hecho algo de envergadura, aquí hacemos un teatro más modesto porque artísticamente nos parece más efectivo, esto está dentro de la línea de Roberto Blanco, en la línea de las grandes puestas que se hacían antes en el Mella, como “Fuenteovejuna”, las obras de Bertold Brecht, donde asistían multitudes, ese después pasó a ser un teatro de danza, de folclor.

EG. Para el público, Antón Arrufat es premio Nacional de Literatura, entre otras muchísimas distinciones a todos los niveles. Quiero preguntarle, Antón, ¿retocó el texto de la obra del original que Usted escribió a mediados de los sesenta, hubo algún cambio en la escritura, en la palabra?

AA. Está tal cual, algunos amigos “malvados” llevan la obra al teatro, aquella edición original que nunca circuló, la llevan y con unas pequeñas linternas la van siguiendo, piensan que sí la arreglé y yo no he arreglado nada… (Risas)… el director tampoco, o sea, es como un texto sagrado, es como si lees la Biblia, es una cosa sagrada que es intocable. Los actores, tú sabes cómo son, de vez en cuando encuentran una palabra difícil y la sustituyen por otra que les gusta más, pero eso es inevitable.

EG. Pero eso con Usted no es muy fácil, cambiarle a Usted una palabra no es muy fácil… (Risas)

AA. Bueno a veces ellos lo han conseguido y a veces han mejorado la línea, para que sepas. No hay que ser tan dogmático en esto, los actores a veces mejoran los textos.

EG. Antón, además de que el tiempo ha pasado y existe una nueva proyección de la cultura cubana en interrelación con sus creadores, además de la intención de Sarraín, además de lo justo de que esta obra subiera a escena después de cuarenta años de silencio, además de todo esto, ¿hubo una voluntad del Ministro de Cultura de Cuba para que esto sucediera?

AA. Mira, yo traje la proposición de Sarraín y un día en una reunión el Ministro me pasó por el lado y le dije, Sarraín quiere poner a “Los Siete Contra Tebas”, él se detuvo y me contestó, apoyo, apoyo ese proyecto. Inmediatamente le escribí a Sarraín y le dije que el Ministro dijo “apoyo”… (Risas)… Sarraín amaneció en el aeropuerto de La Habana y lo “obligamos” a cumplir con sus palabras. Enseguida empezaron los castings, se empezó a hablar con el equipo, es increíble la cantidad de cosas que se han movido y el esfuerzo que se ha hecho para poner esa obra, hay treinta y dos personajes en el escenario, porque él duplicó el foro, entonces a eso se le agregó música, se utiliza una música folclórica griega que queda muy linda allí. Una compositora de apellido Echevarría hizo la música, a veces militar, a veces sentimental y se va pasando toda una partitura musical, la obra dura una hora y media, como una película y uno no se levanta nunca.

EG. Yo se que Usted es muy sarcástico cuando le mencionan esta palabra… ¿qué dice la crítica especializada?

AA. ¿Qué crítica?... (Risas).

EG. La especializada, la que escribe sobre teatro, Antón…

AA. Bueno, aquí hay muy pocos críticos de teatro, hay uno o dos, uno escribe en un periódico y otro escribe en el otro y hasta ahora no han dicho nada, están estupefactos, se que todos han ido, cómo no… escondiéndose de mi, pero sí han ido y no saben cómo juzgar esto.

EG. Antón, ¿asistió alguno de los censores de entonces?

AA. Yo los hubiera invitado, con invitación especial con mi firma, para que entraran y se sentaran en la fila de mis invitados.

EG. ¿Hubiera invitado a Quesada, Pavón… a esas personas?

AA. No iban a ir, aunque están vivos igual que yo.

EG. Claro, por eso debió invitarlos, ellos podían asistir…

AA. Bueno digamos, si él tuviera energía, si él tuviera (…) él podía perfectamente bien haber ido… (Risas).

EG. ¡Qué bien Antón, qué explícito! Déjeme decirle algo, en Internet, a todos los niveles, en los blogs, en las columnas, en las opiniones, todo el mundo hispano, cubano y no cubano, está muy conmocionado con la puesta en escena. He visto portales y páginas en Estados Unidos, México, España, Chile, Argentina, Canadá… todo el mundo ha hablado de la puesta en escena de “Los Siete Contra Tebas”, con su connotación política pero también con su excelencia teatral… ¿La reacción del público en Cuba, ha sido la misma?

AA. Sí.

EG. Me alegro mucho, Antón.

AA. Sí, es un público constante, me preguntan, puedo ir, cómo entro… hay colas desde temprano… si, sí, ha sido realmente espléndida la reacción de la gente y los aplausos, las ovaciones. Bueno, fue tanto el día del estreno que tuve que subir al escenario y por el pasillo del teatro me tiraban flores, también de las lunetas y al escenario me subí – como se decía en mi pueblo Santiago de Cuba – con una “pucha” de flores, de mariposas que a mi me encantan, todo el mundo sabe que esa es la flor que más me gusta porque tiene un olor muy fuerte y me subí allí arriba y agité el manojo aquel de flores allí arriba, algunos me dijeron, chico, tú te crees que eres Joséphine Baker, no hay autor que se atreva a retratarse con las manos en alto, así como tú, ¿qué cosa es eso?… pero yo estaba contento, yo estaba muy contento.

EG. Pero lo que le iba a decir, Joséphine Baker se retrataba con platanitos en el escenario… Usted escogió una “pucha” de mariposas… ¿Usted se siente retribuido, se siente satisfecho, su alma espiritual, su alma creativa está en paz?

AA. Mira Edmundo, yo no tengo mucha costumbre de pensar sobre mí, la gente piensa que eso es una vanidad invertida, que yo soy un enorme vanidoso y que finjo no serlo. Pero yo no tengo mucha costumbre de pensar sobre mí, me gusta más pensar sobre los demás, por eso escribo novelas, obras de teatro, etcétera. Estoy que no se muy bien lo que tengo que opinar sobre mí mismo, no se bien qué opinión debo tener. Voy al teatro a cada rato… hoy no fui porque tú me llamaste, pero tenía una tentación enorme de decirte que no, que esta conversación no, porque yo me quería ir al Mella a ver mi obra… en este momento se debe estar acabando ¿no?, le queda media hora, a las 10 se acaba. Yo no se qué pensar, y no es hipocresía, después, cuando pasen los días, se me aclararán las ideas y lo que esto significa para mí.

EG. Pero de todas formas Usted es alguien que no se sabe promover…

AA. Eso me dijo una italiana que me quería mucho, nunca llegarás lejos porque no te sabes promover, pero yo me promuevo trabajando, he escrito muchos libros. Como tú sabes “Los Siete Contra Tebas” no es la única obra que yo he escrito, he escrito veinte o veinticinco títulos y todavía no se ven, espero que se exhibirán algún día, ¿verdad?

EG. Claro, claro. Antón, déjeme decirle y pasando a otro tema, a mi me ha dejado impresionado y he leído mucho sobre “El Hombre Discursivo”, talvez su última entrega, ha tenido un impacto tremendo…

AA. Si, sí, es del 2005, pero ahora para la feria (Feria del Libro de La Habana) voy a sacar ¡once títulos!… de ellos seis son inéditos, he trabajado como una bestia para terminar esos libros.

EG. ¿En qué géneros?

AA. Hay un libro de cuentos que me gusta mucho - los he terminado todos en este año 2007- que se llama “Los Privilegios del Deseo” es como un mundo virtual, tú sabes, un mundo de la imaginación en el sentido de que el deseo hace que las cosas se produzcan y yo no se si se producen realmente o no, pero eso es lo que el deseo sueña. También un libro de poemas que se llama “Manual de Inexpertos” porque son poemas muy irónicos y después tengo un libro de ensayos sobre teatro que se llama “La Manzana y la Flecha” donde hay una larga entrevista que me hizo Jesús Barquet que tu sabes que hizo un libro sobre mí, él es un crítico que vive en Estados Unidos, con una larga entrevista esencialmente sobre “Los Siete Contra Tebas”, así que ese libro tendrá esa novedad, ahí hablo de cómo se puede poner en escena, antes que se pusiera y sin que nadie se imaginara que se iba a poner alguna vez.

EG. Talvez Usted es el escritor cubano que más amigos tiene y que más personas le quieren… no digo que a otros también…

AA. El que tiene muchos amigos tiene también muchos enemigos. Un rey inglés dijo una vez:… yo tengo más enemigos de los que necesito…

EG. Y, ¿cuál sería su enemigo más evidente?

AA. Mi enemigo más evidente es la esterilidad, no sentarme en la máquina a trabajar es el mayor enemigo que me pueda perseguir y quieran los dioses que no me alcance nunca.

EG. Antón, esta es una pregunta trillada, pero bueno. Después de esta creación crepitante y en catarsis total ¿hacia dónde va Usted, hacia la poesía, hacia el teatro…?

AA. Bueno, ahora algunos directores me miran a regañadientes… yo iba el otro día por la calle Obispo y uno de ellos se acercó y me dijo, ¿cómo no me diste a mí “Los Siete Contra Tebas” para ponerla yo?, y yo le dije, por favor, pero si estaba allí en el estante, no tenías más que cogerla con tus manitos y dirigirla… entonces algunos ahora me están pidiendo que les escriba alguna obra, que a partir de ahí siga estrenando teatro. Pero no se chico, porque el teatro es un género muy despreciado y muy depreciado.

EG. Y siempre anda en crisis.

AA. Sí, además necesita de voluntades enormes, necesita de mucho dinero y una novela claro que me toma muchísimo más tiempo, me lleva como trescientas páginas y una obra de teatro son sesenta y enseguida se puede poner, pero la novela me da más beneficios y menos dolores de cabeza.

EG. Quiero hablarle de dos amigos suyos, me gustaría que Usted se los imagine un poco. Ellos fueron testigos del silencio de “Los Siete Contra Tebas”, uno vivía allí en esa calle que Usted vive ahora… yo me lo imagino a Usted en una casa en la calle Trocadero en Centro Habana, en un segundo piso, cerca de un balcón rectangular inmenso desde el cual se puede divisar, como a unos cincuenta metros más abajo, la casa de Lezama Lima… ¿qué hubiera pensado él?

AA. Estoy parado en ese balcón, toda esta conversación la he hecho en ese balcón…

EG. ¿Usted cree que él nos está escuchando?

AA. Si, él tenía un gran oído, él era un tipo que oía muy bien y a él le gustaba mucho esta obra y me dijo, chico tú has logrado hacer una obra cubana sin utilizar ninguna de las cubanizaciones, hiciste una obra que parece abstracta, que no alude a nada cubano, ni a la palma, ni a las maracas y sin embargo has hecho una obra que uno la ve como cubana porque incide en este país. Y el otro ¿quién es?

EG. Virgilio Piñera.

AA. Para los dos hubiera tenido dos lunetas… con el nombre de cada uno puesto en un cartel bien grande, pegados a cada luneta…

EG. Le tengo un tercero: Guillermo Cabrera Infante.

AA. Ah, lo quise mucho, pero él no alcanzó en Cuba el problema de “Los Siete Contra Tebas” no se qué opinaría. Yo lo ví uno o dos años antes de morir, nos encontramos en Londres, me llevó una inglesa agradabilísima, tú sabes que yo me pierdo en todas las ciudades, él me recibió y despidió a la inglesa inmediatamente, casi le cerró la puerta en la cara y ella le dijo, pero Usted me ha convertido en una mensajera de correo, y él le contestó, no, no, esto es entre él y yo nada más… y le tiró la puerta en la cara. Entonces me dijo a mí, hace treinta años Antón Arrufat que no nos vemos ¿tú estás consciente de esos treinta años?, yo le dije que sí – me sentó en un sillón y encendió una lámpara – ahora te digo otra cosa, ¿tú estás consciente de que tú eres la única persona que yo quiero en Cuba?, yo le dije que no exagerara y él contestó, sí, porque los demás ya están fuera, tú eres la única persona que me queda en Cuba que yo quiero… y ahí conversamos muchísimo. Después salimos, estaba Miriam Gómez, salimos con unos grandes paraguas porque como es natural en Londres llovía, fuimos a la casa de Eliot, (…), tú sabes que él vivía en ese barrio donde vivía la princesa…

EG. En Gloucester Road, en Kensington.

AA. Ah, verdad, tú estuviste allí….

EG. Sí, yo fui recibido por Guillermo Cabrera Infante y pude conversar con él en varias ocasiones, él me dedicó su libro gracias a que fui recomendado por Usted y solo por haber sido recomendado por Usted...

AA. Sí, algunos escritores cubanos quisieron ir y él dijo que no… él era muy difícil.

EG. Yo le tengo una sorpresa preparada. Hay alguien de esa vida suya de entonces que le quiere mucho y que también forma parte cercana de Guillermo, la estamos localizando, vamos a ver si la encontramos porque desde hace días me estaba pidiendo su número, me estaba diciendo que quería hablar con Usted, se trata de Zara Calvo...

AA. Ah… yo la quiero mucho, yo estuve en Miami en el año 2001 y ella me fue a ver a la casa de mi hermana y allí estuvimos conversando y recordando…

EG. Parece que no va a ser posible… Antón, con relación a los escritores e intelectuales cubanos que están en medio de este proceso de transformaciones de la sociedad, ¿Usted cree que ellos reflejan en su obra la interrelación entre la dinámica de la vida y la creación artística?

AA. Mira yo creo que en los jóvenes sí, en los hombres de mi época que ya tenemos setenta o setenta y cinco años eso no se nota tanto porque ya escriben menos, yo creo que el único que escribe de esa generación soy yo, lo digo sin vanidad ninguna. Pero a los jóvenes les interesa mucho lo que ocurre en la sociedad, sobre todo a los narradores. Los poetas tienen otra vida, no se les puede exigir que reflejen lo que está pasando, pero a los narradores sí, los narradores tienen una gran curiosidad, un gran interés y aparte de eso lo saben hacer con un lenguaje literario que también es importante, porque lo otro sería hacer periodismo, que tiene su validez, pero no es lo mismo.

EG. ¿Usted no tiene nada contra el periodismo, no?

AA. No, yo no tengo nada contra el periodismo, solo estoy distinguiendo lo que es una novela de un reportaje, eso lo sabe el periodista y lo sabe el novelista… quieren hacer cosas con el lenguaje y quieren hacer cosas con lo que ocurre en la sociedad, entonces algunos temas que antes eran tabú y que no se tocaban, ahora se tocan con mucha franqueza y estos jóvenes son interesantes, algunos de ellos son muy interesantes.

EG. ¿Sigue Usted siendo una figura tutelar, una especie de pivote para los jóvenes?

AA. Ellos me dicen eso, no se si es verdad.

EG. Pero Usted tiene una vocación de formador, Usted es una persona generosa con los jóvenes, siempre los ha orientado con el mejor de los ánimos, respetando las individualidades, eso me consta…

AA. Sí, los dejo en libertad tal y como me enseñó el Señor Virgilio Piñera, libertad para ellos, que no era la tendencia de otros que querían formarlos a su manera… no, no, yo los dejo en libertad, yo tengo una revista con una tirada de cien ejemplares, una revista manufacturada, tengo una pequeña institución cultural que se llama “La Torre de Letras” donde damos charlas, recibimos personas, la atendemos Reina María Rodríguez y yo y ahí se aglutina una juventud muy interesante y en fin eso es lo que hago.

EG. Antón, ¿ya no le gusta, ya no se divierte hablando mal de los escritores?

AA. Estoy “juramentado” un amigo un día me recibió y me hizo jurar que no iba a hablar mal de los escritores, entonces yo le dije que me quedaría mudo porque yo sin hablar mal no puedo hablar, ahora lo que hago es que no los menciono y así poco a poco la gente los va a ir olvidando…

EG. Bueno Antón, tengo muchas ganas de saludarlo, lo quiero mucho, le doy las gracias por esta conversación, realmente Usted es una figura que además de lo que yo siento en el plano personal por Usted, me satisface mucho ver cómo tanta gente, en tantas partes del mundo sienten lo mismo por Usted, el mismo respeto independientemente de cualquier posición, de cualquier orden extra-literario. Las personas por Usted sienten un gran respeto, una gran admiración y realmente Usted está en ese selecto y pequeño grupo de escritores cubanos junto a Virgilio y Lezama y las personas que podemos tener el privilegio de conocerlo, de tratarlo, de recibir su afecto, su tutoría, a tantos que nos ha enseñado a pensar con ese magisterio del cual yo siempre trato de aplicarme, ahora en la distancia a través de sus libros, pues yo me siento muy orgulloso, yo estoy tan emocionado ahora como cuando ví que Usted recibía esa ovación…

AA. Bueno, gracias, Edmundo, muchas gracias, yo también estoy lleno de recuerdos y de ganas de comunicación, espero que eso se logre.

EG. Buenas noches Antón, buenas noches y muchas gracias.

AA. Muchas gracias a ti.

Versión corregida y aprobada por “La Noche se Mueve”
Noviembre 3, 2007