28 de noviembre de 2007

Leonardo Guevara






















la experiencia de caminar
o simplemente abrir el jugo de peras imposibilita desarrollar
este conocimiento mecánico. torna las manos hacia
el punto que nos dice que el jugo ha sido abierto,
entonces el acto de beber tragase la necesidad.
he probado su sabor
e impotente niño, otro debe abrirlo para mi.
lo que supone un acto de pura fragilidad
retardo
mental. un gramófono
debía sonar en la esquina mientras yo
camino en un barrio donde me ofrecen crack.
me encomiendo
para no caer en las trampas diseñadas en la botella
de un juego de peras.
un acto mecánico es caminar
sobre la experiencia
del lenguaje, hay cosas que no capto,
cosas en la que soy mas lento
que un rayo de sol en un día frío. y
el artificio calma todo dolor
o añoranza, mata. cliché
que me empuja y dice
donde estabas


cuando Maikal mató a otro negro por un pussy
y
los amigos del otro en la cárcel
saltaban sobre su cabeza
para sacar todos sus instintos
de asesino o amante.
donde estabas cuando la madre
de Mohagami, compro su carro de lujo
y no nos dejaba tocarlo.
o
romperlo como la imagen
de su hija pidiendo comida
a los vecinos.
la música que sale de gramófono
esta rota, sale de una casa
embrujada,
se contradice
en mi jugo de peras
y
no sabe porque
camino en una esquina,
si lo que ofrecen no acepto.



la música

es un acto
donde la mente hace sus huecos
y me deja cavando mi propia tumba,
se ríe al verme intentar saltar los muros.
y abre otro hueco sin dejarme salir
de lo mecánico.
el artificio
que yo también construyo
se reproduce
cual gramófono que otro toca.