6 de julio de 2011

Eugenio Montale



















No me canso de decirle a mi entrenador

No me canso de decirle a mi entrenador:
tira la toalla,
pero él no oye nada porque en el ring ni incluso fuera
nunca se le ha visto.
Quizás, a su manera, trata de salvarme
del deshonor. Que tanto se preocupe
por mí, el idiota, o sea yo su bufón
me tiene en vilo entre la gratitud
y el furor.


***


PARA ACABAR

Recomiendo a mis descendientes
(si es que los tengo) en campo literario,
cosa que es improbable, que hagan
buena hoguera con todo lo que atañe
a mi vida, a mis hechos, a mis nohechos.
No soy un Leopardi, dejo poco que quemar
y ya es mucho vivir a porcentaje.
Viví al cinco por ciento, no aumentéis
la dosis. Muy a menudo en cambio llueve
sobre mojado.