5 de marzo de 2012

Rito Ramón Aroche





















Toma de su infusión de anís, y calla. Mira el pesado bolso. Bebe. Y se revuelve entre sábanas como si no terminara de acomodarse nunca. Prende un cigarro. La veo quedar boca arriba, brazos finalmente abiertos, brazos finalmente, extendidos... Y boca arriba. El humo hacia el techo. El humo hacia todas partes, pero también hacia el techo. La ceniza que comienza a alargase.

«Me jode eso». Pienso.  

Ahora mi manuscrito en una de sus manos; mi manuscrito ahora que cae (lo veo caer) de su mano derecha al suelo. Cierro los ojos. Ella como si nada.

«¿Es bueno blasfemar?» pregunta. Pregunta a nadie T., cigarro en mano, así, vuelta, como si nada. 


***


¿bar Renedy`s?    — el pie derecho sobre la silla, botellas que podrían ser retiradas, los hombres alrededor de la mesa, las manos grandes que se agitan, el cubilete que también se agita, la risa que se abre, hay los brazos cruzados, y la risa, el cubilete, las manos grandes que contrastan con el traje blanco, el chaleco en el antebrazo izquierdo, la elegancia de la mano derecha que se mueve con/entre los dados del cubilete, la cerveza, el chaleco del traje finalmente en el respaldar de una silla, ahora el pie izquierdo sobre la silla, ágiles sus dos manos, el pecho descubierto, la cadena sobre el pecho («¿una Santa Bárbara?») («grandísima sobre la espalda») también uno pequeño («no sé si un corazón») hundido entre arrugas en el pecho, el humo del cigarro, también el ruido del único ventilador ¿útil? fatigoso («la puerta del baño») se habla de un hombre acuclillado que al parecer no importa a nadie («vomitoso el hombre») ante la puerta del baño, ante la taza del baño... («un hombre vomitoso») un hombre acuclillado entre la mierda ante la puerta del baño.