23 de enero de 2013

Damaris Calderón















El país

Cuando volé
me dije:
"Me voy de acá
de este lugar.
Soy mejor que todos ellos.
Soy libre".
Como las palomas
comiendo migajas
basura
cualquier cosa
sola.
Una bolsa plástica
desinflada.
Un hilo
de los genitales a las agujas
(la muerte o la madre
tejiendo tejiendo
-nudos nudillos -
un sol redondo).
Sobre la mesa,
restos:
Soy
mejor.

"Boris, se murió Rilke.
No existe más
ese lugar."
-Tsviétaieva.











Presentación de Basilia Papastamatiu
Lectura de poesía en el espacio" Aire de Luz"
Damaris Calderón y Caridad Atencio 

La Habana, 2012




Este año volvemos a tener a Damaris Calderón entre nosotros. Y esta vez nos va a leer sobre todo textos de su libro Pulsaciones de la derrota, recientemente publicado en Chile (aunque esperemos que no tardará en ser editado en Cuba) Y aunque no hace falta que repita lo que ya todos ustedes saben sobre ella, lo cierto es que se ha convertido en una poeta ahora lejana y muy añorada por nosotros. Porque nuestra admiración por sus textos no alcanzó para retenerla. Debemos reconocer que, en buena lid, otro país de esta América, Chile, la atrapó por ahora y, como veremos precisamente en sus versos actuales, su escritura se apropió y enriqueció con su cultura, su  inmensa y fascinante geografía, la milenaria sabiduría de sus pueblos originarios, su historia y su épica. Pero afortunadamente esto no le hizo  perder su naturaleza y su memoria isleñas y caribeñas, logró dentro suyo y  en su poesía una especie de simbiosis de integración de ambos escenarios, aunque este proceso incluyó inevitablemente fracturas, pérdidas, dolorosas distancias y ausencias con las que aprendió a vivir y hasta lograr reconstruir un mundo muy personal y muy rico.
Cuando Damaris nos visitó el año anterior, yo señalé que persistía en toda su escritura la presencia del drama existencial, la incertidumbre y la inestabilidad que produce la pérdida de la armonía entre el hombre y su espacio, la fragmentación de la identidad y por ende del cuerpo y de la palabra, en un mundo que parece indefectiblemente marchar hacia su propia destrucción. Y de ahí ese desgarramiento humano y lingüístico siempre presente en su poesía. Y aunque este sentido trágico de la vida continúa en su obra y sospecho que nunca la abandonará, encontramos de novedoso en sus más recientes textos, como ya dije, la introducción del paisaje geográfico  y humano del continente, con un seductor aliento épico, y con lo que su escritura da un nuevo e inusitado giro, y nos confirma el inagotable poder creativo de Damaris Calderón.