23 de octubre de 2013

Carl Sandburg
















Un Revólver
 

He aquí un revólver.

Tiene un asombroso lenguaje propio.

Entrega ultimátums infaliblemente.

Es la última palabra.

Un simple, pequeño dedo índice puede contar una historia terrible con él.

Hambre, miedo, venganza, robo, se esconden tras él.

Es la garra de la selva vuelta rápida y poderosa.

Es el garrote del salvaje dotado de precisión magnífica.

Es más expedito que cualquier juez o tribunal.

Es menos sutil y traicionero que cualquier abogado o diez de ellos.

Cuando ha hablado, el caso no puede ser apelado a la suprema corte, no hay recurso alguno, ninguna acción de amparo, ninguna suspensión judicial que interfiera con el propósito original.

Y nada en la filosofía humana persiste más extrañamente que la vieja creencia de que Dios está siempre del lado de aquellos que tienen más revólveres.



Traducción de Alejandro Rodríguez Morales


Tomado de depositodeobjetosperdidos