1 de septiembre de 2007

Leonardo Guevara










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La electricidad me llama. Ardillas corren por la línea del poder para asistir al espectáculo. Mis músculos arden por la masturbación al mismo objeto. La maquina me absorbe sin opción a dejarla – antídoto contra la claustrofobia y el aislamiento-. La luz del artefacto me ciega. Poses de todo tipo sin experimentar asco o convulsión.
Las ardillas corren observando al hombre cayendo en la línea del poder. La electricidad me llama.