1 de septiembre de 2007

Oscar Cruz











Cuba (Santiago de Cuba, 1979). Graduado en Historia (2003). Poeta y editor. Obtuvo el premio David de Poesía (UNEAC, 2006). Tiene en proceso editorial el libro Los malos inquilinos, Ediciones Unión 2007.







Alambres



se llamaba Jimena, era blanca y fumadora, tenía entre las piernas un raro mecanismo, un raro advenimiento para el coito. dicen los que saben que era buena. yo era un simple mirador, la veía vibrar, menearse, sentía algo por lo breve, creo que sí, sus nalgas eran breves, pero sabía balancearlas, moverlas. no soy hombre de eso: me dije, nunca lo he sido. me acercaba hasta allí, bajo torcidas hileras de alambres me tumbaba y suspendidas sobre mis ojos, alineadas con precisión, yo sentía las tetas de Jimena. o al menos eso creo. siempre había alambres. me jodían los alambres. una tarde, surgió una luz cerca del techo, a través del orificio, vi el rostro de una mujer, ajada pero hermosa. bajó la mirada y luego apareció el rostro de un hombre, parecía mi vecino, o al menos eso creo. la luz se concentró y el hombre dijo: Jimena era una puta, un instrumento engullidor, con vientre y corazón ruidosamente calcinados. ahora escribe y ha cambiado. no entendí lo que me dijo. lo cierto es que alguna noche, llevé a Jimena hacia el traspatio y allí la penetré, de pie, contra una puerta, fue algo cálido. pensé en las palabras del vecino y en anchas playas vacías. aunque también fue un poco triste. había una ausencia total de sentimiento que no pude superar ni comprender. estaba allí, entrando y saliendo de Jimena, bombeándola, borrándole el carmín, con el cielo lleno de alambres, siempre me jodían sus alambres. noches más tarde la vi, besaba a mi vecino con desgano. creo que sí. Jimena era una puta, y ha cambiado.