19 de noviembre de 2011

Oswald de Andrade















el fiera

Helo ahí sentado en un banco de piedra
Pálido y comedido
Como la Cleopatra de los sonetos
Espera a las pequeñas ingenuas
Que pasan del brazo
De espaldas
Ya se olvidó del retrato en la Policía
Tiene la conciencia tranquila
De un legislador


música de manivela

Siéntese frente a la vitrola
Y olvídese de las vicisitudes de la vida

En la dura labor de todos los días
No debe nadie que se precie
Descuidar de los placeres del alma

Discos a todos los precios


levantamiento


Cuentan que hubo muchos ahorcados
Y las calaveras clavadas en los postes
De la hacienda deshabitada
Aúllan por la noche
En el viento de la selva