5 de noviembre de 2011

Rodolfo Wilcock



















Vinizio Stadera


El joven Vinizio Stadera es en realidad dos personas, dos hermanos siameses incómodamente unidos por el vientre, lo que impidió cualquier intento de separación por parte de los médicos, ya que las dos mitades tienen en común algún órgano importante. Es difícil imaginar una posición más incómoda para dos personas, por lo demás bastante independientes de carácter, condenadas a vivir juntas. Sin embargo, al ir creciendo, se fueron acostumbrando: aprendieron a caminar con cuatro piernas, a comer con dos bocas, a hacer sus necesidades por turnos; a leer dos libros al mismo tiempo, uno con la cabeza vuelta hacia la derecha y el otro con la cabeza también vuelta hacia la derecha, que vendría a ser la izquierda del otro; a dormir uno frente al otro, a bañarse juntos, aun a nadar juntos; a colocarse una misma camisa de manera bastante complicada, saben hacer una cantidad de cosas que a primera vista parecen imposibles, por ejemplo andar a caballo, pero no pueden escribir a máquina, ni manejar un automóvil. Tampoco parece probable que Vinizio pueda casarse, ni que pueda hacer el amor con otras personas que no sean él mismo, pero ésta es una condición bastante común. Como Vinicio Stadera es una persona discreta y poco afecta a los exhibicionismos, prefiere quedarse en casa a conversar, una mitad con la otra; como todos, por otra parte. Pero de noche sale a pasear por el jardín, siempre en diálogo consigo mismo, y si hace calor alza las dos cabezas hacia el cielo y estudia las estrellas y su posición relativa; saciados los ojos con el alto espectáculo, el otro se mira a sí mismo y sonríe, o mejor dicho sonríen: nunca está solo, ni siquiera frente al infinito.