5 de marzo de 2012

Billy Collins



















EL HOMBRE EN EL ESPACIO


Lo único que tienes que hacer es escuchar cómo le habla
a veces un hombre a su mujer en una mesa con gente
y reparar en lo mucho que se empeña en tener razón,
aunque el labio inferior de ella haya empezado a temblar,


para saber por qué las mujeres de las películas
de ciencia ficción que pueblan su propio planeta
no aparecen preparando una ensalada o leyendo una revista
cuando los terráqueos llegan a bordo de su cohete,


por qué siempre forman un semicírculo
con los brazos cruzados, las piernas desnudas separadas
y los pechos protegidos por duros discos de metal.