5 de marzo de 2012

Antonio Cisneros



















FRAGMENTOS DEL DIARIO DE JONATHAN HARKER


(Bristita, Kolosvar)


Aquí no es fácil
distinguir
las golondrinas
del lodo matinal
o la basura
de un restaurante antiguo.
Son silentes y sucias
aplastadas
con sus ojos pintados
sobre el vidrio
de una botella verde
siempre fijos
en el aire que flota
más allá.
Hasta que se deslizan
como un roedor ebrio
y otra vez
se hunden en la tierra.
Sólo levantan vuelo
para aparearse 
o escapar de la muerte.
Trasmiten una enfermedad rara.