18 de septiembre de 2012

Georg Christoph Lichtenberg






















Aforismos 
(Cuaderno A, circa 1765 - 1770)* /.../


Si pudiéramos hablar con tanta perfección como sentimos, los oradores encontrarían menos personas rebeldes y los enamorados menos gente cruel. Ante la partida de una joven amada es todo nuestro cuerpo el que desea que se quede, pero ningún órgano lo expresa tan claramente como la boca; cómo debería expresarse para que también podamos percibir algo sobre los deseos de los otros órganos es, ciertamente, muy difícil de aconsejar cuando todavía no se está realmente en ese caso, y más difícil aun cuando nunca se ha estado en él. [83]



Entender el significado real de una palabra en nuestra lengua materna nos suele llevar, por cierto, muchos años. Y me estoy refiriendo también a los significados que puede darle la entonación. La comprensión de una palabra nos viene dada, para expresarme en términos matemáticos, por una fórmula en que la entonación es la magnitud variable, y la palabra, la magnitud constante. Con esto se abre una vía para enriquecer enormemente las lenguas sin aumentar su caudal léxico. He descubierto que la expresión es ist gut [está bien] es pronunciada entre nosotros de cinco maneras diferentes y cada vez con un significado distinto, que encima suele estar muchas veces determinado por una tercera magnitud variable: la expresión del rostro. [93]



Indiscutiblemente puede haber criaturas cuyos órganos sean tan finos que no estén en condiciones de atravesar un rayo de luz, así como nosotros tampoco podemos pasar nuestras manos a través de una piedra, pues acabarían más bien destrozadas. [121]



Los sueños nos enfrentan a menudo a situaciones y acontecimientos en los que, en estado de vigilia, difícilmente hubiéramos podido ser involucrados; o bien nos hacen sentir inconvenientes que quizás hubiéramos despreciado por pequeños y remotos y en los cuales, precisamente por eso, nos hubiéramos visto implicados con el tiempo. De ahí que, a menudo, un sueño modifique nuestra decisión y afiance nuestro fundamento moral mejor que todas las doctrinas que llegan al corazón dando un rodeo. [125]