15 de mayo de 2013

Lorine Niedecker






















CANTO AL LUGAR


                           "Y el lugar era agua"


Y el
lugar era de agua

Pez
ave
diluvio

Cieno de lirios de agua
Mi vida

entre el follaje y sobre el agua
Mi madre y yo
nacidas
en la ciénaga, en el fango y devotas
al agua

Mi padre
entre la neblina del marjal
remó
desde tierra firme
vio el rostro de ella

en el armonio
cargó con el peso: el agua del lago
y el frío -
tiró la jábega para coger arpas
y venderlas para que su hija
pudiese ir a
tierra firme
y estudiar
Vio que su mujer le daba
su espalda, se

quedaba sorda
Ella
que sabía de barcas
y encordados
ya no tocaba

Ella lo ayudó a tender las redes
para brearlas
Y sabía disparar
El ni caso hizo
del tipo

que le robaba sus carnadas
por la noche para ofrecérselas
al día siguiente
Cuando no había creciente
regresaba con un costal

con dientes de león
No se dan las naranjas -ninguna
No había caléndulas en la ciénaga
por donde el agua subía
Él nos mantuvo a flote

La lloró porque ya no escuchaba a los ánades
levantarse como en explosión
desde el agua
Porque ya no escuchaba
a las garcetas y su dulce

escala descendente
de cuchara - clic - sobre un vaso de agua
pizcas de lágrima- las gotas
¿ Alguna vez ella rió
como una niña?


Su canoa se deslizaba rozando
los apios acuáticos que ya no hay
por estos canales
a causa de las carpas
Sabía que la lenteja de agua
emigra en el otoño
hacia el fondo cenagoso del Lago
Conocedor de lo que hay
bajo las hojas que se pudren
y sobre los camalotes

antes del susurro del verano
Hay que esperar sin falta:
hojas nuevas
nuevas muertes
hojas
Él no podía
-como un escarabajo acuático -
trajinar la tensa superficie del agua
Echaba su red a las
soledades

En cuanto a su flamante carro nuevo
mi madre - vivía en la casa
al lado - afirmaba:
Un colibrí
no es una bestia de carga


Anclado
en el levantarse y hundirse de
la vida -
en algunas noches de su mediana edad
sentábase

junto a sus zapatos
meciendo su silla
Amarrado pero no "enredado
en los rizos
del cabello de su mujer"


Crecí en el verdoso
desliz y declive
tanto de rivera como de sombra
Infancia - vado
entre la maleza
Los arces para un columpio
El glissando del alcaudón
canto
sublime

del limo

...

Crecí navegando en el río
Libros
en la casa- muelle
Shelley al timón
mientras leía



Yo fui solitario chorlito
un lápiz
para el hueso del ala
De mi cuaderno secreto
debo cincelar


bajo presión
corregir y ajustar
En nosotros el ritmo del aire marino
"Vivimos con el apremio de la ola
del verso"



A los siete años muda sus plumas
el solitario
y joven pájaro

Siete años con el mismo
vestido


uno para salir los domingos
Uno para la casa
desteñido azul a rayas
como el grito de
su llanto



Dónde bailar
mi gente no tenía
las perdices sí -
en el terreno baldío
en el aire


Solemnidades
como la de qué flor
llevar
a la tumba del abuelo
cuando no


lirios acuáticos -
a él que hacía una reverencia
a la hierba cuando lo cegaba
Los írises crecen ahora
sobre el túmulo

para los dos
y para él
allí donde yacen
¿Cuánto menos soy
junto a ellos en lo oscuro?



Antes que los dioses
la voluntad está en nosotros
al fondo en el estanque
Todo se mueve hacia
la luz

menos para aquellos
que por su gusto bajan
a las negras profundidades del océano

lo desconocido



La creciente del río- la inundación
Ahora se disuelve y deja la casa
Vuelve - húmeda escoba
naturalmente húmeda
Debajo

de la alfombra empapada
se criaron escarabajos acuáticos -
no hay culebras en la casa
¿Dónde estaban? -
ella
sabía limpiar los escombros
después de la inundación
él cómo achicar las barcas, las casas
El agua nos regalaba

pisos combados

Tú con el mar corriendo
por las venas te sientas en el agua
A esperar que la verónica azul
de tallo largo
retoñe



Ay cómo flotaba mi vida
No le guardes amor
a las cosas
Arrójalas
a la creciente del río

derruida
por la inundación
No compres lo nuevo -
todo al final no es-
sino agua

He poseído
la palabra enaltecida:
Mi amigo el gaviero
tocaba su violín
en el gran salón

En este arroyo
mi memoria como una noche lunar
deslavada por el sufrimiento
maniobraba sus lanchones
por la boca

del río
Ellos pescaron en la hermosura
No siempre fue así
En Peces
el rojo Marte

asoma
surca por los pantanos y compuertas
de mi pensamiento
con los personajes
en la orilla