3 de septiembre de 2008

Michael Dransfield

















Australia, 1948-1973. Precursor de la poesía de los sesenta, dónde lo social, lo urbano y lo políticamente radical era una moda. Se convirtió póstumamente en una importante figura de la "nueva" poesía australiana.









Hora de visita (Repatriation Hospital)



Mundo blanco después de un ocaso amarillo-orina.
Esta hora no es más crucial,
pero hay menos de ella. Un incidente.
Cronómetros de piedad ... sólo
antes del almuerzo trajeron
al soldado de la cama vecina
serenamente acondicionado / no una imagen / sino
cesando de vivir mientras otros comían carne.





...






Piso cero



despierta
mira en torno
memoriza lo que ves
mañana puede haberse ido
todo cambia. Algún día
no habrá nada excepto lo que se recuerda
puede no haber nadie para recordarlo.
Sigue moviéndote
dondequiera que te pares es piso cero
un blanco móvil que es difícil de acertar.







...





Retrato del Artista como Hombre Viejo




En la casa de mi padre hay muchas telarañas.
Prefiero no vivir allí... los fantasmas
me perturban. Duermo en una buhardilla
sobre el garage, y todas las mañanas cruzo
a través de un seto trasero para vagar por la casa.
Parece que se hubiera alzado del suelo
entre sus robles y pinos, bajo el gran
arco de higueras de Moreton Bay.
Mi estudio es el cuarto más grande en el piso superior;
allí, en días lluviosos, escribo
poemas arcaicos en una mesa de cedro.
Sólo retratos y arañas habitan la sala
de Courland Penders... sin embargo,
reviso el lugar todos los días en busca de nuevas llegadas.
Una vez, en la glorieta, encontré un par
de gorriones anidando en un sofá
entre raquetas torcidas y cosas abandonadas.
Nadie visita Courland Penders; el pueblo
está a millas río abajo, y pocos me conocen allí.
Una vez hubo casas cerca. Se han ido
dondequiera que se van las casas cuando
se caen o se queman o se las llevan en camiones.
Es muy apacible. Los cantos de los pájaros suenan en los árboles
buscándome entre recuerdos y relojes.
Cuando la noche o el invierno viene, enciendo fuego
y miro las llamas
elevarse y caer como olas. No me arrepiento de nada.