26 de febrero de 2013

Cees Nooteboom
















CEBO

El poema nunca puede hablar de mí,
ni yo de la poesía.
No estoy solo, el poema está solo,
y el resto es de los gusanos.
Me detuve en las calles donde viven las
palabras,
libros,cartas, informes,
y esperé
siempre supe esperar.

Las palabras,con sus formas claras u
 oscuras,
me volvieron oscuro y más claro.
Los poemas me alcanzaron
y se reconocieron como objetos.
Yo puedo verlo y verme.

No tiene fin esta adicción.
Escuadrones de poemas están buscando
sus poetas.
Vagan sin mando por el amplio territorio
de palabras
y guardan el cebo de su perfecta,
hermética, condensada, acabada
e irreductible forma.



La Haya, Países Bajos,1933