14 de abril de 2013

Yanier Palao
















Arrancar


Largarse si es preciso,
dejarlo todo atrás.
La mujer que fue apaleada frente a sus hijos,
la que se lleva a la boca tierra.
Caminar repartiéndose,
entregarse al abismo.
Los animales bellos,
los potros, los gatos,
esos perros de los que cuelgan sexos obscenos.

Tocarlo,
tocar, es la única experiencia de salvación que conozco.
Hacer huecos en el suelo,
enterrar este país
las semillas de la inocencia.
Abrazar los postes del tendido eléctrico,
rezar en medio de los temblores,
la calma,
las lágrimas,
las voces de los muertos.